Manuscrito de autor
Sobre la tesis doctoral ¨El arte como transdisciplina y compromiso social¨
(Actualmente en desarrollo, solo comparto ideas y puntos de reflexión)
El arte es como un corazón que late. El origen: una voz que se despierta.
Mi investigación doctoral nace de una certeza que se fue formando lentamente, a partir de la experiencia, la observación y la participación en distintos procesos creativos: donde el arte no es únicamente una forma de expresión estética, sino también un espacio de relación, traducción, cuestionamiento y transformación. Con el paso del tiempo comprendí que muchas de las experiencias que más me han conmovido y construido a la vez, no pertenecen a una sola disciplina, sino que se sitúan en los cruces entre arte, ciencia, diseño, arquitectura, pedagogía, ética y acción social. Desde ahí surge el núcleo de mi tesis: pensar el arte entre la transdisciplina y el compromiso social, no como un simple cruce de campos, sino como una práctica capaz de activar vínculos, producir conocimiento y generar preguntas trascendentales.
Todo comenzó con una pregunta que no venía en forma de palabra, sino como un latido persistente. No era un título, ni un objeto, ni una teoría. Era una sensación profunda de que algo en el mundo se movía entre los bordes: la vida no podía ser solo oscuridad, había una luz, entre la ciencia y la poesía, entre la clínica y el jardín, entre el cartel en la calle y el silencio de una habitación. Y en ese movimiento, yo empezaba a reconocer algo que no sabía nombrar, aunque ya lo sentía en las manos, en la piel, en la memoria.
A través del arte, comprendí que el mundo no es un lugar quieto. Es una corriente que atraviesa disciplinas como un río que se niega a ser contenido. Y en ese fluir, yo me vi: no solo diseñadora, no solo investigadora, sino testigo y partícipe, alguien que nada con el agua y que por momentos se deja llevar.
Mi inspiración: el rizoma como sistema de análisis.
Estos casos no se ordenan como si fueran escalones, se entrelazan. Por eso elijo el rizoma como inspiración. Porque el rizoma no tiene principio ni fin. Tiene entradas, salidas, derivas. Y en ese movimiento, yo me reconozco. No soy la que observa. Soy caminante, que se pierde y se encuentra.
Cada caso es un nodo. Cada nodo es un punto de encuentro. Y en ese encuentro, yo reconozco que mi tesis no es un objeto, sino un proceso. Un proceso que se nutre de la experiencia, del afecto, del cuerpo, de la resistencia.
Mi Hipótesis: lo que el arte me ha susurrado.
Mi tesis es una convicción, no es una certeza, es una sospecha. Descubro que la intersección entre arte, ciencia, diseño y acción social es un campo donde el arte opera como un nodo rizomático y en ese campo, el arte no solo representa, activa, conecta, transforma, sino que puede generar un nuevo conocimiento y que este puede ser bidireccional.
Mi tesis: un recorrido donde el arte me ha tocado el alma.
Los casos de estudio no solo los he descrito desde la distancia. Los encontré. Los sentí. Los viví.
De inicio el cartel siempre fue mi camino, no por elección sino como un encuentro, aún recuerdo en la fiesta de la danza lloviendo amapolas blancas y después al encontrarme frente a un niño que pedía dinero en la calle nació otra imagen cartel y después de la violencia que no podía seguir siendo invisible para mí, nacieron otros más, el lugar donde la imagen se vuelve un grito, por un lado un cuerpo, una tijera, una mano como cristal roto con una pulcera: ¨Perdóname no era mi intención¨.
Las exposiciones Women’s Rights Are Human Rights y 30 alertas contra la violencia de género, arroparon algunas de mis ideas: frases que no solo se leen, sino que se sienten en el pecho como un golpe. El cartel, en ese momento, dejó de ser un objeto para convertirse en un cuerpo, un lugar. Y yo, frente a él, me sentí interpelada, convocada.
Durante mis prácticas en un hospital de Salud Mental, descubrí que cuando no hay palabras la imagen te abre un camino. Un gesto que dice: aquí estás. Existes, te escucho. Surge un trazo que puede contener lo que las palabras no alcanzan. Ví cómo el acto creativo restablece algo roto: la confianza, la voz, el derecho a ocupar un lugar, el derecho a la belleza, a la cultura, a la expresión.
Cuando subí a la Ermita Ajusco con el Dr. René, el arte se me reveló como un rito de compasión. Una casa de materiales reciclados, objetos rescatados, formas que nacen de lo que otros han tirado. Y en ese gesto, la muerte no apareció como final, sino como transformación. Una puerta que se abre hacia la esperanza.
Nadando en una de las pozas del Jardín Escultórico de Edward James, el espacio se volvió poema y en ese navegar, uno se da cuenta de que no solo estás viendo una obra artística: está habitando un sueño. El jardín no es un escenario, es un organismo vivo que respira vida, obras construidas con la cimbra realizada por carpinteros, que sin querer construyeron un espacio donde ha crecido y habitado toda una comunidad, haciéndolo suyo.
Caminando por Jardín botánico de Culiacán existe una banca, hecha con el agua de los muertos que han caído por la violencia, la muerte yace ahí entre la belleza y te encuentra solo para reflexionar sobre la vida.
El día de las estrellas viví la experiencia de Symphony of Science, donde el conocimiento se vuelve canción. La ciencia, aunque a veces distante, puede ser sonido, ritmo, latido. Y de pronto, te conecta con el todo.
Al conocer a Edunia de Eduardo Kac, donde el arte se torna biología. La flor es el hombre y la flor es el Yo. Y en ese entrelazamiento, la ética se vuelve difusa. ¿Qué significa crear vida? ¿Qué significa ser responsable de lo que ha nacido como parte de nosotros mismos?
La resistencia es arte en la pieza A Tale of Two Seeds, la semilla se vuelve historia. La tierra, memoria. Y el arte, un testigo de lo que las semillas recuerdan: surge un sonido de soberanía y lucha por la tierra que nos nutre y que nos ha dado nuestro nombre. ¿De qué estamos hechos?
Al final.
El arte, en su forma más transdisciplinar, es un acto de compromiso. Es un acto de amor. Es un acto de resistencia.
Y yo, en este manuscrito, quiero decir y observar: lo he vivido. Lo he sentido. Lo he pensado. Y al mismo tiempo, descubrir nuevas rutas por explorar.
Metodología de investigación
Cuore